Perro se despide de su difunto dueño: se acerca al ataúd y lo olfatea
El bulldog inglés, según familiares, se sentaba al pie de la puerta todos los días a esperar a que su dueño volviera. Ante la pérdida, lo llevaron al sepelio para que le diera un último adiós.
Jack Ramírez fue a dejar a su novia en su residencia, en un mazda 2 rojo, cuando de forma inesperada otro automóvil chocó con ellos levemente por la parte trasera. Ante esto, el barranquillero decidió bajarse para comprender lo que estaba pasando
Por la tristeza pueden presentar estrés y angustia. Consejos para ayudarlos en esta etapa.
Son estrechas y profundas las relaciones entre un ser humano y un perro. Y de repente llega la muerte, de alguno de los dos. Lo más lógico e inmediato es pensar en el duelo de la persona y en la ayuda que necesitará para superar la pérdida de su querido animal de compañía.
Pero ¿qué pasa cuando el que muere es el humano? ¿Se puede hablar de un duelo por parte del animal? ¿Sienten ellos la partida de esa persona cercana? ¿Necesitan ayuda para superarlo?
La respuesta es un sí contundente que según Carolina Alaguna Cruz, médica veterinaria etóloga, pone una responsabilidad adicional en las personas que tienen un perro en casa, ya que en el momento de la muerte de uno de los miembros de la familia deben pensar también en el bienestar del animal.
Los perros sienten la muerte de sus humanos, de los integrantes de su familia, y es probable que sea a través de su potente olfato, que es cuatro veces más desarrollado que el de las personas”, explica la experta.
Y asegura que los perros son capaces de distinguir entre sustancias que segregamos otros animales, incluidos los humanos, y ese tipo de olores hace que ellos pueden discriminar claramente si quien los cuidaba está vivo o muerto.
“También tienen la capacidad de saber si estamos raros, si nos pasa algo, de leer muy claramente nuestro comportamiento a través de las sustancias que secretamos. Son muy buenos interpretándonos”.
Incluso son reconocidos los casos de animales de compañía que están en capacidad de detectar enfermedades como el cáncer y hasta ‘oler’ la cercanía de la muerte en ancianos, a través de sustancias volátiles que expele el organismo en esas circunstancias.
Vale la pena recordar aquí las historias de perros que corren detrás del carro fúnebre que lleva a su humano cuidador muerto y que lo persiguen hasta el cementerio y que, incluso, se echan por horas y días al lado de su tumba. “Saben que él o ella está allí, en otro estado, pero allí; y su lealtad los lleva a acompañarlo”, explica la experta.